Conocida como base del papel y de los tejidos de fibras naturales, la celulosa podrÃa tener ahora una aplicación bien distinta: la fabricación de etanol como biocombustible. Sus ventajas medioambientales y económicas son diversas, según sus defensores, y personalidades como Al Gore o Bill Gates no han dudado en posicionarse a su favor. Varias empresas trabajan para mejorar su proceso de fabricación, aunque todavÃa necesita un mayor desarrollo para que llegue a los consumidores.
Cualquier elemento vegetal (biomasa) podrÃa servir para fabricar etanol de celulosa, incluidos desechos como astillas, serrÃn, o plantas cultivadas en tierras marginales o sin usos alimentarios. De esta manera, se evitarÃa uno de los principales inconvenientes de los biocombustibles de primera generación, como el etanol de maÃz, cuestionado incluso en Estados Unidos (EE.UU.), primer exportador del mundo de este cereal.
Un estudio publicado en la revista Science concluye que el etanol de celulosa emite cantidades más pequeñas de partÃculas contaminantes finas que los combustibles fósiles y que el etanol a base de maÃz. Los responsables de la investigación, un equipo de la Universidad de Minnesota, detallan que los costes ambientales y sanitarios del etanol celulósico son menos de la mitad que los de la gasolina.
En otro articulo también de Science, investigadores de la Universidad de Michigan afirman que el combustible de etanol tiene un 88% menos de emisiones de dióxido de carbono (CO2) que la gasolina convencional. Según el responsable del trabajo, el ingeniero quÃmico Bruce Dale, este tipo de etanol podrÃa cubrir las necesidades de combustible de EE.UU. sin afectar al precio de los alimentos, ya que podrÃa basarse en productos de tierras marginales.
De manera similar se presenta un estudio sobre el futuro de la biomasa en el sistema energético de EE.UU. publicado en la revista “Biofuels, Bioproducts and Biorefining”. Sus responsables señalan que el etanol de celulosa ofrece un coste parecido, si no más bajo, y unas emisiones de gases de efecto invernadero mucho menores que los combustibles derivados del petróleo.
La producción de etanol de celulosa podrÃa ser también beneficiosa para las aves y los insectos en el medio oeste de EE.UU., según Bruce Robertson, otro investigador de la Universidad de Michigan. El Panicum virgatum, un tipo de hierba forrajera natural de las praderas estadounidenses, podrÃa utilizarse para fabricar etanol de celulosa. De esta forma, según Robertson, se evitarÃa el uso del maÃz y las aves e insectos de la zona tendrÃan un mejor hábitat.
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