Luego de un 2009 complejo para las economías mundiales en general, el inicio del 2010, para la Argentina en particular, empezó a mostrar algunos indicadores que evidencian cierta recuperación del sector productivo: en la provincia de Buenos Aires, el principal núcleo industrial del país, en lo que va del año se registró una suba de la demanda eléctrica de los Grandes Consumidores de entre un 7 y un 11%, en comparación con mismo período del año anterior. El incremento es notorio tanto en las industrias que compran energía a través de las distribuidoras (Edenor, Edesur, Edelap y las del Interior de Buenos Aires), y aquellas que lo hacen directamente en el mercado mayorista.
Esta cifra que, según los casos, se sitúa en segundo ó tercer lugar entre las más relevantes desde la salida de la crisis del 2001 (la primera importante se había dado en 2007), muestra además un crecimiento de los grandes consumidores que duplica al incremento de la demanda del sector residencial en la primera parte del año, instalado entre el 4 y el 5%.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, en la zona de concesión de la distribuidora Edenor (el 36% de sus usuarios son industrias), las grandes demandas mostraron un crecimiento superior al 10% interanual. En tanto, las medianas demandas subieron 5,4%; y las pequeñas demandas 10,8%.
En el desagregado por sectores, la ecuación muestra los siguientes números: servicios creció 6,5%; productos químicos 10%, comercio 7,6%, alimentos y bebidas 5,7%, productos metálicos y maquinarias 25,7%, textiles 13,5%, papel 15,8%, productos minerales no metálicos 9,8%, y metálicas básicas 56,8%.
En el caso de Edesur, la suba del consumo industrial se ubicó por sobre el 7%. Los rubros con mayor empuje fueron las industrias textil y manufacturera (casi un 8% de suba interanual), mientras que el sector alimenticio prácticamente no mostró variación.
De todos modos, cabe aclarar que esta curva ascendente del consumo estaba prevista en los planes de los industriales ya que, según la programación estacional de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA), elaborado en base a la declaración de requerimientos tanto de las distribuidoras como de las grandes industrias, para el primer cuatrimestre del año se espera un incremento del 19,2% de la demanda de los usuarios de más alto consumo, quienes compran la energía eléctrica directamente, sin mediación de la distribuidora.
En tanto, para el mismo período, las distribuidoras que atienden a las demandas de los residenciales, los comercios o las pequeñas industrias, esperan un alza de 2,5%.
Además, fuentes de Cammesa adelantaron a BAE que la demanda general provisoria del país correspondiente al mes febrero daría “un crecimiento en torno al 8%”.
El acompañamiento de la oferta. En 2007, en pleno auge de la economía local, se habían registrado los últimos números importantes de mayor consumo eléctrico del sector productivo. En aquel entonces, y con un déficit de oferta ante el crecimiento desmedido de la demanda, el ministerio de Planificación formalizó un esquema de restricciones de 1.200 MW en horas de la tarde y la noche en las fábricas, con el objetivo de que contener la demanda nacional.
En la actualidad, el escenario muestra algunas diferencias, basadas en la recuperación del equilibro en la balanza, tras la incorporación de nueva potencia: según expresó hace unos meses el ministro de Planificación, Julio De Vido, se sumaron más de 3.000 MW nuevos en 2009, y se agregarán algo más de 1.000 MW en los primeros cinco meses del 2010. A enero de este año, y según cifras aportadas a BAE desde la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec), hay actualmente en nuestro país un 106% más de potencia instalada en el parque generador que lo que existía en el año 1992. En comparación con la capacidad de producción eléctrica 2002, actualmente existe un 20% más de nueva generación, que, en términos absolutos, representaría alrededor de 4.500 MW (Ver: Evolución de la potencia instalada).
En este contexto, respecto a cómo responderá el sistema eléctrico ante la mayor demanda, las opiniones son disímiles. En diálogo con Buenos Aires Ecónomico, Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres y Asociados, explicó que, “con la nueva potencia incorporada alcanza, aunque no sobraría si la reactivación se intensifica”. Los cálculos de Spotorno apuntan que, “desde diciembre a esta parte, la economía viene mostrando un crecimiento interanual del 4,5%, y la perspectiva es que, hasta junio, el crecimiento se mantenga fuerte, con una leve caída hacia la segunda mitad del año”. Las razones del repunte en la actividad productiva local que cita el economista apuntan a Brasil: “está siendo muy importante la demanda de autos y camiones argentinos que compran los brasileños”, dijo, y agregó que, otro los factores influyentes es “el mayor desarrollo del sector proveedor del sector agrícola, como los agroquímicos, que en los últimos meses crecieron al 7%”.










