A partir de mañana se pondrá en marcha el plan comunitario diseñado para eliminar gradualmente esta forma centenaria de iluminación con el que la Unión Europea (UE) prevé un ahorro energético anual equivalente a unos 11.000 millones de euros, a razón de entre 50 y unos 160 euros -según distintos estudios- por hogar.
Las bombillas no desaparecerán de un dÃa para otro. Pero a partir de mañana, los productores dejarán de distribuir las de 100 vatios (W) y más, tal como prevé el calendario de la UE. Este tipo de bombilla durará el tiempo que duren los stocks que tienen las tiendas.
Los principales fabricantes son la holandesa Philips; la alemana Osram, perteneciente a Siemens; la también alemana Sylvania, adquirida en el 2007 por la india Havells; y en EEUU, General Electric, la compañÃa heredera de Edison. Entre todas se reparten el grueso de los más de 1.000 millones de bombillas incandescentes que se consumen anualmente en Europa. Se estima que alrededor del 12% –unos 120 millones– son las de 100 o más vatios.
El proceso, acordado en diciembre pasado y ratificado en marzo de este año, dentro del conjunto de medidas para un desarrollo sostenible, culminará en septiembre del 2012. «La industria de la iluminación está preparada para afrontar el nuevo cambio de tecnologÃa», apuntan desde Osram.
MENOS CONSUMO / De hecho, esta compañÃa, como las otras, cuenta con un gran catálogo de lámparas fluorescentes compactas o de bajo consumo y halógenas, las que sustituyen ya a las bombillas incandescentes y que proporcionan, en términos medios, ahorros enegéticos del 75%, en el primer caso, y del 25% al 50%, con respecto al viejo invento de Edison.
Nadie le quita el mérito a un sistema de iluminación que perdura desde 1879. Pero los tiempos cambian y la sociedad rechaza hoy unos puntos de luz que solo emplean entre el 5% y el 10% de la energÃa que consumen a iluminar. El resto se pierde en forma de calor.
Para las compañÃas del sector, la iluminación más eficiente supone una oportunidad. Se trata de elementos de iluminación más innovadores y que, por tanto, son más caros (entre dos y 10 euros en términos medios frente a los 60 céntimos de la bombilla). Pero también tienen una duración que multiplica por 10 las 1.000 horas de vida de la bombilla tradicional y reducen, a su vez, la factura eléctrica.
Los crÃticos recuerdan que las lámparas de bajo consumo más eficientes contienen mercurio. La Comisión Europea destaca que el máximo permitido son cinco miligramos, «un nivel más bajo que el que tiene un implante dental o un termómetro antiguo».
Bruselas admite que 3.000 de los 50.000 empleos que hay en Europa en este ramo pueden estar en peligro porque las bombillas se fabrican aquÃ, mientras que sus sustitutas, las fluorescentes compactas suelen ser importadas y de paÃses asiáticos como China. Por eso se han aplicado sanciones por vender por debajo del coste. Los riesgos en términos de empleo se compensan con los beneficios de una reducción de la factura eléctrica global del 10% al 15%, según la Comisión Europea.
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