Acabar con la dependencia de los combustibles fósiles y no dedicar tierras de ningún tipo a la producción de biocarburantes. Estos son los dos principales objetivos del proyecto DibaNet, en el que socios de Europa y Latinoamérica trabajarán con una materia prima original: los residuos de los procesos de producción de biocarburantes de primera generación.
El Séptimo Programa Marco de la Unión Europea (UE), en su apartado de Energía, destina 3,73 millones de euros a DibaNet, acrónimo del proyecto denominado en inglés Development of Integrated Biomass Approaches Network. De forma concisa, el objetivo del mismo es la producción de biocarburantes, más en concreto biodiésel, a partir de los residuos generados en la producción de otros biocarburantes, tanto en Europa como en Latinoamérica.
La iniciativa se complementa con otras que tratan de alcanzar de la forma más sostenible posible la meta del 10% de combustibles renovables para 2020 en el transporte dentro de la UE. Por este motivo, los socios del proyecto se proponen aprovechar para este fin “desechos a los que no haya que dedicar tierras, con el fin de evitar la competencia entre producción de combustible y de alimentos”. La Universidad de Aston (Reino Unido) encabeza un grupo formado por socios de Argentina, Brasil, Chile, Dinamarca, Grecia, Hungría e Irlanda.








