El Instituto de Biociencias Marinas, perteneciente al Consejo Nacional de Investigación (NRC-IMB, por sus siglas en inglés), con sede en Halifax, provincia de Nueva Escocia, ha anunciado una financiación de 4,6 millones de dólares (3,6 millones de euros) para una planta piloto con capacidad de producir 50.000 litros de biocombustible a base algas. El objetivo es lograr la producción comercial en 5 a 10 años.
Según informes del NRC-IMB, un componente clave que diferencia a este proyecto de anteriores, incluso a nivel internacional, es que sólo usarán cepas locales de algas. Esto, afirman, evitará los riesgos ecológicos relacionados con la importación de “especies exóticas”, y también será más fácil hacer crecer estos organismos, puesto que ya están aclimatados al medio ambiente de América del Norte.
El Departamento de EnergÃa de Estados Unidos está involucrado en el proyecto a través del Laboratorio Nacional de EnergÃas Renovables (NREL) y los Laboratorios Nacionales Sandia.
“Con agua, dióxido de carbono y poco más, las algas son capaces de convertir la luz solar en energÃa que puede utilizarse para producir combustible”, dijo Stephen O’Leary, investigador de la NRC-IMB que está trabajando en el proyecto.
De hecho, dice, la fuente de energÃa para este cultivo es el dióxido de carbono. Por tanto, es una tecnologÃa que produce el medio ambiente y también ayuda a reducir el CO2 ya existente en la atmósfera.
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